Por tercera vez en la última semana, Argentina operó en dirección contraria al mercado americano. El Merval subió 0,8% hasta los 3.060.000 puntos, los bonos soberanos avanzaron 0,5% en promedio y el riesgo país cayó 10 unidades hasta los 504 puntos — mientras Wall Street cedía entre 0,4% y 0,7% con el petróleo volviendo a subir y los rendimientos americanos presionando.
La paradoja que define el momento la sintetizó Mazza de MM Investments: "Argentina está mostrando cierto desacople. Afuera se está discutiendo principalmente inflación y tasas, mientras acá el mercado está empezando a discutir cuánto margen queda para seguir comprimiendo riesgo y cuánto de esa mejora puede terminar trasladándose al costo de capital y a las valuaciones."
Ese desacople tiene una explicación técnica que vale la pena entender. Las empresas energéticas — YPF, Vista Energy y Pampa Energía — tienen un peso enorme dentro del Merval. Y la tensión con Irán que complica a los mercados americanos, porque sube la inflación y obliga a la Fed a ser más dura, al mismo tiempo sube el precio del petróleo y favorece directamente a esas energéticas.
Es decir: el mismo evento que es malo para los bonos del Tesoro americano es bueno para una parte importante de la renta variable argentina. Eso explica que Vista Energy suba 4,7% y Pampa 1,9% en Wall Street en la misma jornada en que el Nasdaq cede 0,7%. El contexto geopolítico actúa como un acelerador diferenciado para Argentina.
Pero lo más llamativo de la jornada no fue la suba de las acciones sino la de los bonos. Los bonos soberanos mostraron avances generalizados de hasta 0,7%, pese al incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a cinco y diez años, una variable que suele presionar sobre la deuda de mercados emergentes.
Entre los títulos con mejor desempeño se destacaron el Global 2029, el Global 2030 y el Global 2046. Que los bonos argentinos suban cuando los bonos americanos también suben de rendimiento es una señal de fortaleza genuina: el mercado está comprando deuda argentina por sus propios méritos, no solo porque el contexto global la empuja.
Pablo Lazzati de Insider Finance lo leyó bien: los activos argentinos podrían haber encontrado un soporte, y la deuda soberana tiene condiciones para recuperar parte del terreno perdido en agosto y sostener rendimientos positivos durante septiembre.
La semana tiene tres eventos que van a definir el tono del mes.
El jueves 10, el IPC de agosto del INDEC — el consenso del mercado proyecta 1,7%, lo que sería la primera vez en el año que la inflación mensual argentina arranca con "uno coma algo" durante dos meses consecutivos. Si se confirma, la narrativa de desinflación recupera la fuerza que tenía en mayo y junio. El miércoles 11, el CPI americano de agosto — con el petróleo volviendo a subir por Irán, un dato de inflación elevado le daría a Warsh más argumentos para subir tasas el martes 16. Y el FOMC del 16 de septiembre es la decisión que todo el mercado global está esperando desde que Warsh habló en Jackson Hole el 28 de agosto con un tono más duro de lo esperado.
Cuatro grandes bancos de Wall Street cambiaron su apuesta por Argentina, eligiendo nuevas acciones y dejando otras atrás — en un contexto donde el riesgo país en torno a los 500 puntos empieza a generar interés institucional renovado.
Portfolio Personal Inversiones decidió sobreponderar el sector financiero para septiembre, con Banco Macro, BBVA Argentina y Galicia como principales apuestas, junto con el sector energético: Pampa Energía, YPF, TGS, Transener y Telecom Argentina.