El riesgo país cerró ayer en 465 puntos básicos, con una suba de 3,1% en las últimas 24 horas, en una jornada negativa para los bonos soberanos argentinos que acompañaron el deterioro de la renta fija internacional. El Merval logró cortar la racha de seis bajas consecutivas pero apenas — las energéticas fueron el único sector que sumó, impulsadas por un petróleo que rebotó más del 5% ante las tensiones renovadas en Medio Oriente. El panorama de fondo no cambió: Argentina llega a la semana más importante de agosto con el riesgo país en máximos de dos meses y el mercado esperando dos datos de inflación que van a definir el tono de lo que queda del mes.
El primero llega mañana desde EEUU. El bono del Tesoro a 30 años llegó a superar el 5,2% anual la semana pasada — su nivel más alto desde 2007 — y eso sigue siendo el techo externo más concreto para los activos argentinos. Si el IPC americano de julio sorprende a la baja, los rendimientos ceden, el apetito por emergentes mejora y el riesgo país argentino tiene camino para comprimir. Si sorprende al alza, Warsh va a tener más argumentos para subir tasas en octubre y la presión sobre los bonos locales se amplifica. El mercado ya descuenta más del 56% de probabilidad de suba en octubre — un dato de inflación elevado puede llevar ese número a 70%.
El segundo dato llega el jueves desde Argentina. La inflación de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 2,9% en julio, por encima del 2% que la mediana del REM proyecta para el IPC nacional del mismo mes. Al ponderar el dato porteño según la estructura del índice nacional, la inflación de julio podría ubicarse entre 2,2% y 3,4%, dependiendo de si se toma la composición por bienes y servicios o por categorías. Ese rango es enorme y su lectura va a ser determinante. Un dato de 2% o menos confirma que la desinflación sigue intacta y el mercado puede volver a construir sobre la narrativa de mayo y junio. Un dato de 3% o más sería la primera señal concreta de que ese proceso se frenó — y el mercado lo va a cobrar caro en bonos, acciones y tipo de cambio.
Antes del IPC, el miércoles también hay licitación del Tesoro. Bardin explicó que la presión reciente sobre las tasas estuvo vinculada, en buena medida, con la última licitación. Esta vez, una renovación inferior al 100% liberaría pesos y podría contribuir a descomprimir las tasas. Es decir: incluso antes de saber el dato de inflación, el mercado va a tener una señal sobre el apetito por deuda en pesos y el estado de la curva local. Tres eventos en cuarenta y ocho horas que van a redefinir el mapa de agosto. El REM difundido por el BCRA refleja que las consultoras privadas proyectan la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria hacia el segundo semestre, junto con una estimación para el dólar oficial promedio de $1.652 para diciembre de 2026, implicando un ajuste interanual del 14,1%.
IPC americano mañana. Licitación el miércoles. IPC argentino el jueves. En 48 horas Argentina sabe si agosto fue una pausa o un cambio de tendencia.