El dato de inflación de julio llegó y no sorprendió a nadie: 2,1% mensual, exactamente en el centro del rango que el mercado esperaba. La inflación núcleo bajó al 1,9% — el mismo nivel que junio — confirmando que el proceso desinflacionario de fondo sigue intacto. El rebote fue estacional: turismo de invierno, vacaciones, hotelería. Caputo lo había anticipado antes de que saliera el número. El mercado lo procesó con frialdad: ni festejó ni castigó. El Merval cerró -0,76% en 2.999.524 puntos y el riesgo país subió a 472 puntos básicos — su nivel más alto en dos meses.
Esa es la paradoja que define esta semana. Argentina tuvo un IPC en línea, una licitación del Tesoro que pasó sin sobresaltos y el BCRA acumulando reservas a un ritmo extraordinario — más de USD 12.600 millones en el año. Todo eso debería ser suficiente para que el riesgo país estuviera en 420 puntos, no en 472. Pero hay dos factores que están pesando más que la macro: el primero es externo. La renta fija cayó en todo el mundo esta semana, con los bonos del Tesoro americano bajo presión y el bono a 30 años de EEUU rondando el 5,2% — su nivel más alto desde 2007. Cuando los bonos americanos bajan, los emergentes sufren por contagio, independientemente de sus fundamentos. El segundo factor es local pero de largo plazo: la carrera presidencial de 2027 comenzó a ganar relevancia dentro de las conversaciones sobre acciones argentinas. El mercado empieza a descontar incertidumbre electoral con varios meses de anticipación — algo que históricamente en Argentina tiene un costo medible en el riesgo país.
El contexto internacional esta semana también trajo buenas noticias que Argentina no logró capitalizar. El IPC americano de julio bajó al 3,5% — primera caída en cinco meses — alejando la suba de tasas de la Fed. Cisco reportó que la demanda de infraestructura de IA "no se había visto en tres décadas" y calificó el momento actual como "la transición tecnológica más rápida de la historia de la compañía". Esas son señales de que el ciclo global de IA y el apetito por riesgo siguen intactos. Sin embargo, el riesgo país argentino subió igual — lo que confirma que el problema no es el mundo sino la lectura local que el mercado está haciendo de cara a 2027.
La semana que viene tiene un solo evento que puede cambiar el tono de agosto: Nvidia reporta el jueves 28. Si los resultados confirman que la demanda de chips de IA sigue acelerándose, el humor tecnológico global mejora, el apetito por emergentes vuelve y Argentina puede capitalizar ese viento de cola. Pero para que el riesgo país retome la compresión hacia los 430-440 puntos hace falta algo más que un buen balance de Nvidia — hace falta que el mercado empiece a leer el calendario electoral de 2027 con menos ansiedad.
IPC de 2,1%, licitación sin sobresaltos, reservas en máximos. Y aun así el riesgo país en 472. El mercado quiere algo que la macro sola no puede darle — certeza política.