El S&P 500 cerró el miércoles en 7.022 puntos, un nuevo récord histórico, borrando todas las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto EE.UU.-Irán. El Nasdaq encadenó su undécima rueda consecutiva al alza, liderado por las mega-cap tecnológicas.
El mercado festeja. Y lo hace con nombres conocidos al frente.
El rally tiene dueños claros
Tesla subió más de 7% en una sola jornada. Los grandes nombres de IA y semiconductores lideraron la semana. Sin embargo, aproximadamente la mitad de los componentes del S&P 500 estuvieron en rojo ese mismo día, lo que muestra una marcada concentración en pocos ganadores.
No es el mercado entero subiendo. Son diez empresas arrastrando al índice.
El precio de ese entusiasmo
El P/E10 —el ratio de Shiller que suaviza los ciclos de ganancias— se ubica en torno a 39 veces, un 121% por encima de su promedio histórico y en el percentil 99 de toda la historia registrada. El sector tecnológico en particular opera a múltiplos de entre 40 y 41 veces ganancias.
Pagar caro no significa que algo vaya a bajar. Pero sí significa que el margen de error se reduce.
Lo que el mercado ignoró mientras tanto
Mientras la tecnología acaparaba toda la atención, sectores como consumo básico, utilities y salud quedaron rezagados y, en consecuencia, con valuaciones mucho más modestas.
Las utilities, por ejemplo, cotizan a un P/E de 21 veces, muy por debajo de su promedio histórico de 25,7 veces de los últimos tres años. Consumer staples acumuló un desempeño pobre en 2025, víctima directa de la preferencia del mercado por las acciones de crecimiento ligadas a la IA.
Empresas que venden comida, luz, agua y medicamentos. Negocios sin glamour, pero que existen hace décadas y seguirán existiendo.
El mercado en máximos no es una historia de todos ganando por igual. Es la historia de un grupo reducido de empresas carísimas llevando al índice a nuevos récords, mientras otra parte del mercado espera, más silenciosa y más barata, su momento.