Los bonos rebotan por segunda rueda, pero el riesgo país no baja de 600 y el mercado busca el piso

Después de once ruedas seguidas de caída, la deuda argentina encontró compradores. El martes los Globales rebotaron 0,7% en promedio y el riesgo país retrocedió 19 unidades hasta 607 puntos; hoy los títulos ensayan una segunda rueda de recuperación, con los Bonares mayormente en verde y el Merval subiendo 0,3% tras ocho jornadas consecutivas en rojo. Pero el indicador de JP Morgan se mantiene clavado en 609 puntos, lejos de los 642 que tocó el lunes y todavía muy lejos de los 400 de julio. La pregunta que se hace la city es simple y difícil a la vez: ¿esto fue una capitulación que marca piso o apenas una pausa para respirar?

El contexto externo no ayuda a responderla. Ayer los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a subir: el título a diez años rindió 5,26% anual, máximo desde 2007, y el de treinta años llegó a 5,59%, máximo desde 2004. Lo único que aflojó fue el petróleo: el Brent cayó 2,7% hasta USD 102,40, aunque cierra septiembre con una ganancia cercana al 14%, un recordatorio de que Ormuz sigue mandando sobre la inflación global y, por carácter transitivo, sobre lo que Argentina paga por su deuda.

Ahora bien, acá está la lectura que importa y que va más allá del rebote de estos dos días: En septiembre los Globales argentinos profundizaron su desacople respecto del resto de la deuda emergente. Traducido: si Argentina cayera solo por la tasa americana, caería lo mismo que sus pares. Y no lo hizo. En los últimos cinco días los soberanos acumularon bajas de entre 1,31% y 5,20%, y en el mes llegaron hasta 8,49%. Ese exceso de castigo es el precio que el mercado le pone a lo doméstico: una actividad que retrocedió en el segundo trimestre y en julio, y un Banco Central que no logra comprar reservas al ritmo necesario.

Los números del frente cambiario explican esa desconfianza mejor que cualquier discurso. Las reservas brutas cayeron a USD 47.482 millones, piso desde el 1 de julio, aun cuando el Central compró USD 70 millones el martes, su mayor monto en más de un mes. Septiembre cerrará como el mes de menor acumulación del año. Al mismo tiempo, el tipo de cambio sigue siendo el ancla que funciona: el mayorista opera en torno a $1.517 y el minorista se mantiene en $1.545 en el Banco Nación, con el dólar oficial acumulando apenas 0,9% de suba en el mes, otra vez por debajo de la inflación. No es casualidad que las declaraciones de Luis Caputo sobre la acumulación de dólares hayan sido el foco de la jornada: el mercado ya no discute el ancla, discute con qué dólares se pagan los vencimientos de 2027.

Argentina dejó de ser un caso de "tasa global cara" para volver a ser un caso de capacidad de pago y riesgo electoral. El rebote de estos dos días es bienvenido, pero mientras el riesgo país no perfore los 600 puntos de manera sostenida, la ventana de mercado sigue cerrada.

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