El arranque de la rueda fue de esos que obligan a mirar la pantalla dos veces. El riesgo país abrió con un salto de 35 unidades hasta los 710 puntos básicos, el nivel más alto desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, empujado por caídas de hasta 1,5% en los bonos en dólares. Con el correr de las horas los títulos encontraron compradores y el indicador se moderó hacia la zona de 681 a 684 puntos cerca del mediodía. Pero el dato de fondo ya estaba sobre la mesa: ayer cerró en 675, con una suba de 4,2% en el día, y encadenó siete ruedas seguidas en alza.
El contexto externo explica una parte. El bono del Tesoro estadounidense a diez años rinde alrededor de 5,15%, y con la Fed de Warsh evaluando otra suba el 28 de octubre, los inversores globales se desprenden de deuda emergente. Ayer se sumaron los disturbios en Francia e Italia, que enfriaron el ánimo en Europa. Cuando el piso de referencia está tan alto, cualquier bono riesgoso tiene que rendir mucho más para justificar su lugar en una cartera. Hoy los títulos argentinos de ley local más largos ya ofrecen rendimientos superiores al 12% anual en dólares, una cifra que habla de desconfianza, no de oportunidad gratuita.
Lo llamativo es la otra mitad de la historia. La economía argentina viene mostrando números sólidos: el superávit comercial energético alcanzó un récord de USD 9.427 millones entre enero y septiembre, más de la mitad del saldo positivo total del país, con Vaca Muerta como motor. Las reservas brutas superaron los USD 50.000 millones el viernes, el dólar oficial se mueve con calma en $1.545 y la distancia al techo de la banda cambiaria sigue siendo amplia. El Gobierno además sumó en Washington el respaldo explícito del FMI y del Banco Mundial, que evalúa ampliar fondos para el país. Varios analistas coinciden en la misma lectura: la suba de la prima de riesgo está más vinculada a la incertidumbre que a los fundamentos, y el mercado ya empezó a ponerle precio al calendario electoral de 2027. Esa es la foto grande del momento: la macro mejora, pero el crédito mira un año hacia adelante.
Las acciones lo están leyendo distinto. Hoy el MSCI Merval sube cerca de 1,2%, con Grupo Financiero Galicia ganando 3,8%, TGS 2,3% y Supervielle 2%, mientras los ADRs rebotan hasta 3% en Nueva York, después de una jornada ayer en la que llegaron a hundirse 7,5%. Vale una aclaración para quien sigue el índice: desde el lunes el viejo S&P Merval pasó a llamarse MSCI Merval, con nueva administración y nueva base, por lo que el número que se ve ahora, en torno a 99.000 puntos, no es comparable con los casi 2,9 millones de la semana pasada. Que acciones y bonos vayan en direcciones opuestas en la misma rueda es en sí mismo un síntoma: el inversor apuesta a las empresas que ganan con la economía real, pero no quiere prestarle a largo plazo al Estado mientras no se despeje el horizonte político.