La nafta que sacudió a Wall Street: por qué una inflación de 3,7% en Estados Unidos le sube el piso a tu bono argentino

Hay datos que se publican en Washington por la mañana y, a los pocos minutos, ya cambian el precio de lo que tenés en tu cuenta en Buenos Aires. Hoy fue uno de esos días. Estados Unidos informó su inflación de septiembre y Wall Street abrió en baja, con el Nasdaq cediendo más de 1%, mientras el bitcoin y el oro caían en cuestión de minutos. Los bonos y las acciones argentinas retrocedieron en espejo.

Qué mide el número y por qué asusta

La inflación mide cuánto sube, en promedio, el precio de la canasta que compramos todos: comida, alquiler, transporte, nafta. En septiembre alcanzó 3,7% anual, contra 3,4% en agosto y por encima del 3,6% que esperaban los analistas. En el mes, los precios subieron 0,6%. Para un argentino puede sonar a poco, pero se trata de la economía más grande del planeta, cuyo banco central apunta a 2%. 

El protagonista del dato es la nafta. La gasolina se disparó 9,1% en el mes y explicó cerca de la mitad del aumento general. Detrás está la guerra en Medio Oriente, que mantiene el petróleo cerca de los 100 dólares, y hoy sumó otro capítulo: el crudo subió tras ataques a instalaciones de la petrolera estatal saudita.

Dos termómetros, un dilema

Imaginá que te miden la fiebre con dos termómetros. El general marca 3,7%. El segundo, la inflación “núcleo”, deja afuera comida y energía porque esos precios saltan mucho de un mes a otro, y marca 2,6%. Parece tranquilizador, pero tampoco lo es del todo: el núcleo subió 0,3% en el mes contra 0,2% previsto, y el 2,6% anual superó el 2,5% esperado. Es decir, no todo es nafta. 

De ahí el dilema de la Reserva Federal, el banco central estadounidense. Su arma es la tasa de interés, que es el precio del dinero: subirla enfría la economía, pero no hace brotar un solo barril de petróleo. Además, la meta oficial de 2% de la Fed se mide con otro índice, el de gastos de consumo personal, no con este. 

Lo que descuenta el mercado

La Fed ya subió la tasa en septiembre a un rango de 3,75% a 4%. Antes del dato, los inversores daban cerca de 22% de chances a otra suba en la reunión del 27 y 28 de octubre. Después, esa probabilidad saltó a cerca de 45%, y según otra estimación llegó a 54%, con más de 96% de probabilidad de al menos una suba antes de fin de año. Que no haya un dato de gran susto en el medio ya no alcanza para dormir tranquilo: el mercado ahora discute cuándo, no si.

Cómo le llega esto a tu cartera

Pensá en un edificio. Los bonos del Tesoro estadounidense son la planta baja: lo que rinden es el piso desde el que se mide todo lo demás. El riesgo país es la diferencia entre lo que rinden los bonos argentinos y esa planta baja, o sea, los pisos que Argentina construye encima. Si la planta baja sube, todo el edificio sube, aunque el trabajo propio no haya cambiado.

Y eso se nota hoy. El riesgo país ronda los 595 puntos básicos, cerca de la barrera de 600, y el Merval cae cerca de 0,5% a media rueda. Es una mejora frente al máximo anual de 650 que tocó a comienzos de octubre, pero el piso sigue siendo alto. 

Para quien tiene bonos, hay un mecanismo simple. Un bono es una promesa de pago fija. Si aparece una alternativa que paga más, el precio de la promesa vieja baja, y baja más cuanto más largo es el plazo. Por eso los títulos largos suelen sufrir más cuando las tasas americanas suben. Para el Tesoro argentino, además, cada escalón que sube la planta baja encarece la deuda que necesita renovar.

Lo que viene

El calendario es corto. Mañana se publican los precios al productor y las ventas minoristas; la Fed decide el 28 de octubre y el próximo dato de inflación sale el 10 de noviembre. El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, dijo esta semana que espera una suba más antes de fin de año

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