El mundo corre a refugiarse en los bonos del Tesoro y la deuda argentina se queda afuera

Esta semana el dinero global se movió en una dirección muy clara: salió de las acciones de inteligencia artificial y fue a buscar refugio en los bonos soberanos de los países desarrollados. El rendimiento del Tesoro a diez años cayó a 5,07%, después de haber cotizado a 5,40% el 7 de octubre, en una ola de compras que alcanzó también a los bonos de Europa y Japón, mientras crecían las dudas sobre el sector de inteligencia artificial. Cuando un bono sube de precio, su rendimiento baja: es como un alquiler fijo que se vuelve más caro de comprar. Y si ese bono es la vara contra la que se mide a todos los demás, el efecto se derrama sobre los emergentes de una forma bastante incómoda.

Argentina lo está sintiendo en carne propia. El riesgo país se ubicaba hoy en 629 puntos básicos, siete más que ayer, con la presión concentrada en los bonos más largos: el GD35 cedía cerca de 1,06% y el GD38, 1,64%. Acumula seis subas seguidas y 33 puntos desde el lunes. El riesgo país es una resta entre lo que rinde la deuda argentina y lo que rinde el Tesoro americano. Si el Tesoro baja su rendimiento porque todos lo compran, y los bonos argentinos no acompañan, la distancia crece aunque en Buenos Aires no haya pasado nada nuevo. La lectura de fondo es menos técnica: en un momento de miedo, el mercado no trata a la deuda argentina como refugio sino como riesgo. Por eso el indicador acumula una suba superior al 50% en los últimos 90 días. 

La paradoja es que los datos domésticos vienen firmes. Las reservas superaron los USD 50.000 millones gracias a las compras del Central, el dólar mayorista se mantiene en $1.513 y la distancia con el techo de la banda cambiaria está a un paso de su máximo histórico. Las acciones también muestran otra cara que los bonos: ayer el Merval ganó 0,8% hasta 2.859.051 puntos tras haber arrancado con una baja de 2%, y hoy opera prácticamente sin cambios, con YPF en USD 51,24 y Globant en USD 39,39, ambos levemente en alza. El mensaje del mercado es nítido: confía en la estabilidad del peso y en la capacidad del Central de juntar dólares, pero todavía no está dispuesto a prestarle a largo plazo al Tesoro sin cobrar un premio alto. Lo que se discute ya no es la macro de corto plazo, sino el horizonte de 2027. 

Afuera, el cuadro tampoco ayuda a despejar dudas. Las ventas minoristas americanas superaron las previsiones y reforzaron las dudas sobre la inflación, mientras la falta de un acuerdo para cerrar la guerra mantiene el riesgo sobre Ormuz y presiona los precios. Con una inflación que acaba de tocar 3,7%, la Fed de Warsh llega a la reunión del 28 de octubre con argumentos para volver a subir la tasa. Esa es la combinación más difícil para Argentina: tasas americanas altas por la inflación y, a la vez, bonos del Tesoro demandados por miedo. Los dos movimientos le juegan en contra al spread argentino.

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1 comentario

Uds que aconsejan ?? Comprar ahora ó simplemente es un comentario ??

Gaspar Torres

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