La noticia que nadie esperaba ayer
Ayer a la mañana, antes de que abriera Wall Street, Moderna y Merck publicaron los resultados de un ensayo clínico que el mercado llevaba años mirando de reojo. El resultado fue positivo — y la reacción fue explosiva. Las acciones de Moderna subieron 155% en la apertura, llegaron a tocar los USD 194 intradía y cerraron en USD 174,38 — una suba del 177% en una sola jornada. La capitalización de mercado de la empresa creció en aproximadamente USD 44.000 millones en un solo día.
Para dimensionarlo: Moderna valía el lunes al cierre algo más de USD 25.000 millones. El martes al cierre valía casi USD 70.000 millones. En 24 horas la empresa se multiplicó por casi tres.
¿Qué es lo que se probó y por qué es tan importante?
La vacuna de ARNm de Moderna, llamada Intismeran, combinada con la inmunoterapia Keytruda de Merck, demostró en un ensayo de Fase 3 resultados positivos contra el melanoma, el tipo de cáncer de piel más letal. El tratamiento cumplió tanto su objetivo principal, reducir la recurrencia del cáncer, como el secundario, evitar que se extienda a otras partes del cuerpo.
Pero lo que hace especial a este resultado no es solo el melanoma. Es el primer ensayo de Fase 3 con resultados positivos para cualquier terapia contra el cáncer basada en ARNm en la historia. Eso es histórico, y es exactamente lo que el mercado festejó.
Para entenderlo hay que recordar qué es el ARNm. Durante la pandemia, Moderna y BioNTech demostraron que podían usar esta tecnología para crear vacunas contra el COVID en tiempo récord. La idea base es elegante: en vez de introducir un virus debilitado en el cuerpo, le das instrucciones genéticas para que el propio organismo fabrique una respuesta inmune. Funciona como un "manual de instrucciones" para el sistema inmune.
Lo que Moderna intentó, y ayer demostró que funciona, es usar esa misma tecnología para crear vacunas personalizadas contra el cáncer. Intismeran se fabrica usando las mutaciones únicas del tumor de cada paciente. Básicamente: le secuenciás el tumor al paciente, identificás sus mutaciones específicas, fabricás una vacuna diseñada exactamente para ese tumor, y se la aplicás. El sistema inmune aprende a atacar esas células cancerosas particulares.
La gran pregunta que el mercado se hace
Barclays había proyectado que las ventas anuales del tratamiento para melanoma podrían alcanzar alrededor de USD 3.000 millones para 2035. El aumento de valor del mercado el miércoles fue casi 15 veces esa cantidad. ¿Por qué el mercado valoró tanto más que las ventas proyectadas de un solo tratamiento?
Porque lo que el mercado está pagando no es solo el melanoma , es la validación de la plataforma. Si el ARNm personalizado funciona para el cáncer de piel, puede funcionar para el cáncer de pulmón, de páncreas, de colon. Un tratamiento exitoso podría validar la plataforma de ARNm personalizada de Moderna para múltiples tipos de cáncer, abriendo un mercado potencialmente enorme.
Los riesgos que no hay que ignorar
Desde Citi advirtieron que todavía falta conocer cuánto reduce concretamente el tratamiento el riesgo de recurrencia, qué tan consistente es ese beneficio entre los pacientes y cuál es su perfil completo de seguridad.
También será importante saber cuánto tiempo y qué costo requiere fabricar una vacuna personalizada para cada paciente, un factor clave para determinar si el tratamiento puede producirse a gran escala. Fabricar una vacuna diferente para cada paciente no es lo mismo que fabricar millones de dosis idénticas de una vacuna para el COVID.
El movimiento del miércoles estuvo impulsado exclusivamente por las noticias de la compañía , el S&P 500 estuvo prácticamente plano y el Nasdaq bajó levemente. Eso confirma que la suba no fue por el humor general del mercado sino por la noticia puntual. Y cuando una acción sube 177% en un día por una sola noticia, ya descontó una parte muy grande del escenario optimista.
Moderna pasó de ser la empresa del COVID que ya nadie miraba a demostrar que su tecnología puede cambiar la forma en que tratamos el cáncer. Ayer Wall Street lo pagó. La pregunta ahora es si la ciencia puede cumplir lo que los números prometieron.